Sun 9 Mar 2008
el mundo real
hablando huevadas de nuevo Edipa y las guarda en: Sangre y pis[3] versiones de los hechos

Todas las mañanas, antes de salir a trabajar , me pego una revisada inservible en el espejo que está al un lado de la puerta. Es inservible porqué cualquier cosa que haya olvidado en ese momento, no será ni recordada ni incorporada. Lo hago y en el momento de hacerlo se repiten todos los días en los que vamos todos a trabajar. Tengo uniforme, así que todas las mañanas me cierro los botones de la misma camisa, sigo un mismo camino a la parada de autobuses y tomo el bus con la misma gente. Es muy macabro y parecido al día de la marmota, pero procuro tomármelo con gracia y no quejarme mucho (aunque a todos nos gusta quejarnos de estas cosas).
Mi oficina es un edificio de dos pisos y mi “departamento” se encuentra alejado de los otros, lo que nos da un carácter de Parias a la hora del almuerzo, nos sentamos los de “internacional” todos juntos sin mirar a los lados, sin pretender que nuestra conversación sea parte del ruido. En una película gringa seguramente en el momento de cambiar de puesto vendría una cheerleader a exigirnos que nos reubiquemos donde nos toca. Pero bueno no es tanto así, es el papel que asumimos, que asume la gente en general en las empresas. Yo por mi parte nunca había tenido un trabajo de cubículo, y por mi admiración, obvio, se nota.
Cuando uno empieza a incorporar en su vida las relaciones del Internet, se encuentra con la discusión del papel que asumimos, nuestro propio personaje, luego las cosas caen por su peso y te das cuenta que la descontextualización no se da porque no nos vemos las caras o no ponemos nuestro verdadero nombre. Sino por el tiempo y el contexto que nos compete, ¿acaso no te pasa lo mismo cuando tienes una pelea en el aeropuerto? Te aferras a lo peor de tu estereotipo, ese monstruo también eres vos. Algo parecido encuentro en el mundo laboral, en el de las grandes empresas. Existe una burocracia diseñada para delimitar un culpable en los errores y para esquivar lo más que uno pueda la culpa. Lo entiendo es la manera con que se puede manejar a tanta cantidad de gente, al menos eso repite todo el mundo; y debido a este juego, mucha gente, sobretodo los jefes, se separan en un espejo absurdo, y dibujan flamantes todo lo que hacen fuera de la oficina, como lo que les da sentido y los define. Si no son completamente honestos pues es lo que su trabajo requiere, que sean fuertes. Fuera “en el mundo real” ellos no son así. Estoy de acuerdo con que tienen que supervizar y no me incomoda tener que lidiar con alguien estricto (a muchos incluso nos gusta) porqué en la cadena de esquive y responsabilidades al final del día serían ellos los jodidos, pero no entiendo como uno puede separar lo que cree que está bien en el mundo real del mundo de la oficina, considerando que ahí pasan la mayor parte de su tiempo.
Me parece a mi que olvidan que el color gris de las paredes, el comedor sobrio, la computadora restringida del porno, y las cosas que traicionan de ellos son en vivo y en directo, son su decisión y que este mundo real se expande hasta esquinas insospechadas


